24 de febrero de 2015

a un Gran Hombre

Buenas noches José. Hace un momento el cielo se iluminaba en medio de la noche, un gran trueno retumbó sobre Santander. Estoy seguro de que has sido tú, estoy seguro que ahí arriba, allá donde estés, ya has empezado a ejercer de fogonero, seguro que estás lanzando los cohetes a mano, como en las fiestas de San Pedro.

Disfrutabas cada minuto de la vida como un niño, disfrutabas con tus niños y nos hacías disfrutar a todos, a tu mujer, a toda tu familia y a todos tus amigos, que son muchos.

Sabes que había veces que me ponías muy nervioso, incluso llegabas a enfadarme. No podía verte subir a los tejados sin asegurar como los gatos. Me ponías muy nervioso cuando te veía sacar más de medio cuerpo por las ventanas casi sin agarrarte a ningún sitio… confiado en tu forma de desenvolverte por las alturas me mirabas y te reías, te reías de mi miedo, de mi miedo a esas alturas que, al fin y al cabo, es mi miedo a perder las cosas que quiero, porque sí, es así, te he querido, te quiero y te querré siempre, aunque puede que nunca te lo haya dicho así.

Siempre conseguías todo lo que te proponías, nada se interponía en tu camino, siempre tenías una solución al problema de turno y  echar una mano a todos los que te rodeábamos era una de tus manera de hacernos felices. Hacías que todo pareciese mucho más fácil.

Muchos besitos de tu Princesita y de tu Periñan. Sabes que no puedo prometerte que les vaya a enseñar a subirse a los árboles en el pueblo como tú decías que les ibas a enseñar, pero no tengas duda que les hablaré mucho de ti y te verán en muchas fotos y vídeos, les contaré todas las trastadas que hacías de pequeño en el pueblo, tenlo por seguro.

Por cierto, no te importará que te coja la bici del pueblo ¿verdad? … aunque no se, no me dejaste enseñarte a usar el ordenador. Seguro que no te importa.

Debo decirte que no sé que es lo que se siente cuando se muere un padre y que espero tener la suerte de tardar mucho pero que mucho tiempo en saberlo, pero lo que llevo sintiendo estas últimas horas tiene que ser lo mas parecido a perder a un padre.

Tu, que siempre te desvivías por ayudar a todo el que te rodeaba, te has ido de repente, sin hacer un ruido, sin dar quehacer a nadie, como siempre hacías.

Antes de terminar comentarte que el Madrid ganó y hemos vuelto a dejarlos a 4 puntos.

Seguro que se me quedan muchas cosas que debía decirte en el tintero, a estas horas ya resulta difícil hasta mantener los ojos abiertos y más aún la mente lúcida. Seguro que sabes perdonarme ésto y muchas otras cosas.

Buenas noches José.

Descansa, Hasta mañana.

Te quiero mucho.

 

El niño de la Calle Alta

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