Charles Wheatstone

 

Nos puede parecer que las técnicas de obtención y visualización de fotografías o vídeo en 3D son algo moderno, fruto del vertiginoso desarrollo tecnológico de las últimas décadas. Pero nada mas lejos de la realidad, hace ya casi 200 años que la fotografía en tres dimensiones, de la mano de la estereoscopia, inició un largo e intermitente recorrido hasta llegar a lo que hoy en día podemos ver en los cines o en nuestros propios televisores. Concretamente fue en 1833, pocos años después del nacimiento de la fotografía, cuando el físico británico Charles Wheatstone creó el primer aparato estereoscópico denominado “The Mirrorescope”.

The mirrorscope

Su invento se basaba en la idea de que si se proporcionaban al cerebro dos imágenes similares pero con una ligera “disparidad”, a semejanza de lo que hacen nuestros ojos con nuestro cerebro, se conseguiría un efecto tridimensional.  Wheatstone pensó que, reflejando dos imágenes en dos espejos colocados en ángulo oblicuo frente al espectador y que enviaran cada una de las imágenes a un ojo, conseguiría un efecto similar a la visión binocular humana.
Estereoscopio de Brewster

Años más tarde, el escocés David Brewster depuró esta técnica. Fué en 1849 cuando, sustituyendo los espejos por un conjunto de dos lentes cortadas que realizaban la misma función de desviar cada imagen a un ojo, obtuvo como resultado un instrumento de dimensiones más reducidas y por lo tanto más manejable. La compañía parisina Dubosq & Soleil produjo en serie el estereoscopio de Brewster.

 

 

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